Las barricas se sirven de manera habitual para ser utilizadas seguidamente y sin ningún tratamiento previo al llenado. No obstante, y en caso de que vayan a permanecer vacías varios días, no les retire el film protector y manténgalas en un local con humedad controlada (mayor del 70%) o en su defecto en una sala cerrada, libre de corrientes de aire.
Si las condiciones no han sido las idóneas, se hará necesaria una rehidratación antes de su llenado. Será suficiente la humidificación interior con 2-3 litros de agua caliente durante 10 horas.
Aún así, y en cualquier caso, se aconseja llenar las barricas con el vino y no apilarlas hasta asegurarse de que no existe ninguna fuga. Un pequeño poro aparentemente inofensivo puede generar un problema estético importante.
Solamente si cuentan con medios para solucionar las pequeñas fugas que eventualmente puedan producirse, háganlo ustedes mismos. De todas formas, y ante cualquier problema, no duden en ponerse en contacto con nosotros.
Al llenar las barricas con vino, y si éste se encuentra a una temperatura algo menor que la madera, se dilatará al calentarse produciendo presión que facilitará fugas y reboses por la boca. Esté atento en estos casos y no llene por completo las barricas ni apriete excesivamente el tapón. Ya lo hará en una segunda fase. Lo mismo ocurriría con reactivaciones de malolácticas por pequeñas que sean.
Para limpiar reboses o pequeñas manchas de vino en la madera será suficiente aplicar con una esponja algo de agua oxigenada.
Cuando deban vaciar el vino de las barricas, han de procurar llenarlas seguidamente. Si ello no es posible, manténganlas cerradas, lavadas, azufradas, y en lugar húmedo.
Si siguen estos consejos mantendrán siempre su parque de barricas en buen estado.